El arte de modelar la naturaleza: 46 años del legado académico de Lourdes Esteva Peralta
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La Facultad de Ciencias rindió un homenaje a la Dra. Lourdes Esteva Peralta, científica fundamental en el desarrollo de la epidemiología matemática en México.
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Con más de 40 años dedicados a la docencia y a la formación de alrededor de 5 mil 500 estudiantes, la investigadora se retira de las aulas, pero mantiene intacta su pasión por las matemáticas.
Por Susana Paz
Para María de Lourdes Esteva Peralta las matemáticas han sido desde siempre un ejercicio simple y placentero. Una forma de vida y de entender el mundo. Definida por sus colegas, estudiantes y amigos como generosa, íntegra, de sonora carcajada, la pionera en el área de la epidemiología matemática en México fue el centro de un homenaje a 46 años de labor en la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.
La conmemoración se realizó en el marco del Primer Coloquio de Biología Matemática, que se llevó a cabo del 25 al 27 de agosto de 2026. Recién jubilada, la matemática acudió a este encuentro con alegría y entusiasmo y aunque se ha retirado de la academia; no deja de hacer matemáticas todos los días y está a punto de publicar un artículo en una revista internacional.
En la ceremonia realizada en el Auditorio Yelizcalli de la FC, el doctor Faustino Sánchez Garduño —colega, amigo de viajes y vecino de oficina durante décadas—, hizo un recorrido por la huella institucional que deja la catedrática.
"Echándole una mirada a esas más de cuatro décadas de labor desplegada por Lulú, me doy cuenta que abarcó un amplio espectro de actividades. Seguro su carácter, preparación y su estilo conciliador fueron determinantes".
Y es que su labor no se limitó al aula —donde se calcula que impartió cátedra a más de 5 mil 500 alumnos—, sino que asumió responsabilidades institucionales administrativas tales como: integrante del Consejo Departamental de Matemáticas, Secretaria de Asuntos Estudiantiles en la sección escolar, Coordinadora del Posgrado en Ciencias Matemáticas de la UNAM, miembro de Comisiones Dictaminadoras del IIMAS y de la Facultad de Ingeniería, evaluadora del PRIDE, gestora de la Escuela de Otoño de Biología Matemática y prolífica directora de tesis en licenciatura, maestría y doctorado.
Fue cofundadora del histórico grupo de Biomatemáticas en la FC. Esta iniciativa surgió en 1982 de la fusión de dos equipos de trabajo: el grupo Ex-Ens —integrado por Pedro Miramontes, José Luis Gutiérrez y Faustino Sánchez Garduño— y el grupo Ex-Mor —conformado por Manuel Falconi, Guillermo Gómez, Javier Pulido y la propia Lourdes Esteva—. Constituidos formalmente dentro del Departamento de Matemáticas, se convirtieron en pioneros a nivel nacional al consolidar una línea de investigación inédita en el país. Desde entonces, este núcleo inicial no sólo impulsó el Seminario de Biomatemáticas, sino que formó a sucesivas generaciones de matemáticos.
A la par del rigor académico, Faustino Sánchez evocó la calidez y el sentido del humor que la caracterizan. "Con frecuencia en toda la planta baja del Departamento de Matemáticas se escuchaban sus sonoras carcajadas que anunciaban su presencia. Esto lo sé muy bien pues fuimos vecinos de oficina. Su desenfado para platicar recuerdos y anécdotas siempre estuvo aderezado con sus legendarias y sempiternas carcajadas. Así es nuestra Lulú".
La rememoración incluyó momentos festivos del grupo, como las fotos históricas que desataron risas en el auditorio al intentar reconocer a las y los docentes en sus años de juventud, y la crónica de un disparatado viaje grupal a Mazunte en 1997. Con sumo detalle, el profesor contó el trayecto en un autobús desprovisto de aire acondicionado, la escala imprevista para pernoctar en una gasolinera en la zona roja de Acapulco, el sopor insoportable del calor y el coro nocturno entre discusiones trasnochadas de cantina y jaurías de perros. Todo un cuadro de camaradería, guiado por Moisés Robles, que retrató los lazos afectivos tejidos a lo largo de más de cuatro decenios.
Testimonios sin fronteras: Amistad y mentoría
El homenaje reunió las voces de colaboradores internacionales y nacionales que han compartido la producción científica y la vida académica.
La doctora Claudia Pío Ferreira, del Departamento de Biodiversidad y Bioestadística de la Universidad del Estado de São Paulo, Brasil, recordó que su amistad inició como un verdadero flechazo desde el primer día en que se conocieron en un congreso en México, consolidando un vínculo afectivo y académico que ha perdurado por décadas, "incluso más tiempo que nuestros respectivos matrimonios", bromeó la especialista paulista.
El doctor Eduardo Ibargüen Mondragón, profesor de la Universidad de Nariño, Colombia, presentó entre lágrimas y profunda gratitud la figura de Lourdes como una mentora de generosidad excepcional. Ibargüen evocó un recuerdo que lo marcaría para siempre: la investigadora tomando el gis para escribir algo en el pizarrón, mientras sostenía con el otro brazo a Kenia, su pequeña hija recién nacida. Lo que ofreció su ex estudiante entonces fue la semblanza de "una maestra de una sola pieza, dotada de una inmensa generosidad y calidad humana".
El doctor Cristóbal Vargas Jarillo, investigador del Departamento de Control Óptimo del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional e histórico mentor de la homenajeada durante sus estudios de doctorado, expuso parte de la última investigación que desarrollan en colaboración y que se encuentra próxima a publicarse.
"Mi caso fue particular": Ciencia, cartas y maternidad
En medio de las actividades del coloquio, la investigadora hizo una pausa para conversar sobre su trayectoria académica. No proviene de una familia de matemáticos ni enfrentó limitaciones ideológicas en su entorno cercano. Sin embargo, su tránsito por la licenciatura tuvo una dinámica fuera de lo común.
"Mi caso fue un poco particular porque me casé antes de acabar la carrera, en quinto semestre. Mi esposo se fue a estudiar a Princeton y me fui con él. Lo que yo hacía era que mis compañeros me decían los temas que estaban estudiando; todo era por carta, porque no había internet en ese tiempo. Me mandaban las cartas donde yo veía las tareas y lo que tenía que estudiar. Yo lo hacía por mi cuenta allá y luego venía al final del semestre a hacer los exámenes. Así aprobé los tres últimos semestres", rememora entre risas.
Posteriormente ingresó a la maestría en la Universidad de Rutgers, un entorno exigente que debió alternar con la llegada de sus hijos. Al regresar a México a inicios de los años ochenta, obtuvo su plaza en el Departamento de Matemáticas de la FC y emprendió el reto del doctorado en el Cinvestav bajo la tutoría de Vargas Jarillo.
La epidemiología y el valor de no temer a las cuentas
A lo largo de su carrera, Lourdes Esteva se consolidó como una de las investigadoras más citadas del país gracias a su trabajo en la modelación de enfermedades transmisibles mediante ecuaciones diferenciales ordinarias. Sus aportaciones al estudio de padecimientos como el Chagas o la brucelosis —un trabajo reciente enfocado en el análisis de parámetros entre el ganado, la bacteria y la población humana— sentaron bases conceptuales para las generaciones que hoy abordan fenómenos epidemiológicos complejos como la pandemia de COVID-19.
Con 46 años de trayectoria y recién jubilada, no planea alejarse de los números. Además de proyectar viajes de descanso, continúa afinando artículos científicos junto a sus colegas.
Al reflexionar sobre el camino recorrido desde sus primeros años escolares, cuando descubrió que prefería resolver operaciones antes que memorizar datos históricos o geográficos, la doctora reafirma con convicción la certeza de su vocación.
"A mí siempre me gustaban las matemáticas, desde niña. Para mí era un placer hacer las tareas. Decidir tomar la carrera no fue una duda; sabía que era lo mío. Las matemáticas han sido una muy buena elección de vida. A los estudiantes les diría que no les tengan miedo: cuando encuentras un buen profesor que te ayuda a entenderlas, descubres que las matemáticas son un gusto que te acompaña toda la vida".