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Formación integral y visión multidisciplinaria, el reto en la formación de los jóvenes, señala la Dra. Julia Carabias al recibir el Premio Fred Packard

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Por Jonathan Zamacona

La Dra. Julia Carabias Lillo, bióloga, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM y una de las voces más importantes en la conservación ambiental en México y el mundo, fue con el Premio Fred Packard, otorgado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a personas con contribuciones sobresalientes a la protección de áreas naturales.

Luego de recibir ese galardón habla sobre el reto de los jóvenes para lograr una formación sólida que los lleve a participar en la toma de decisiones, con “visión amplia, independientemente de que cada uno se especialice en temas muy específicos que son muy importantes, también hay que tener una visión de conjunto integral sobre la problemática global, nacional y cómo México se inserta en la parte global y lo global, cómo le afecta a nuestro país”.

Su trayectoria abarca décadas de investigación, gestión, política pública y trabajo directo con comunidades, consolidándola como una figura clave en el diseño de estrategias de conservación en el país.

En esta entrevista, comparte su visión sobre la importancia de la biodiversidad, el papel de la información científica y la responsabilidad que recaerá en las nuevas generaciones para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

Dra. Carabias, ¿qué representa para usted recibir el Premio Fred Packard, uno de los reconocimientos más importantes a nivel mundial en materia de conservación de áreas naturales?

Bueno, fue un gran honor, pero también una responsabilidad. Este premio lo otorga la Comisión Mundial de Áreas Naturales Protegidas y es un premio que cada cuatro años se entrega a personas que han estado o organizaciones que han estado involucrados en la protección de áreas naturales y teniendo una contribución tanto en sus países como a nivel mundial.

Para mí, pues además de haber recibido la noticia con una gran satisfacción porque el trabajo es muy rudo y cuando hay algún reconocimiento, pues por supuesto que genera satisfacción, pero para mí fundamentalmente es un reconocimiento que se hace a los equipos de trabajo con los que yo he venido trabajando desde muy al inicio en que me involucré en los años 70 en estos temas y siempre ha sido acompañada por equipos de gente muy muy responsable, muy comprometida, que en colectivo es donde se han podido llegar a estos logros de la protección de espacios naturales que se han traducido en áreas naturales protegidas en nuestro país.

A lo largo de su trayectoria, ha trabajado desde la academia, el gobierno y la sociedad civil. ¿Qué aprendizajes considera más valiosos de haber impulsado la conservación ambiental desde distintos frentes?

Yo creo que una de las cosas muy importantes que logramos ya con mi generación, con los que estuvimos tomando decisiones sobre las áreas naturales protegidas, que venimos desde la academia, que estamos trabajando con las organizaciones de la sociedad civil, es que la conservación no está reñida con el desarrollo.

Y esto es un falso dilema en que se ha planteado siempre: o se conserva o se desarrolla. El conservar implica un freno para el desarrollo de las comunidades. Y lo que hemos demostrado es que hay muchos ejemplos a nivel nacional, a nivel internacional, en que es precisamente la conservación de las áreas naturales protegidas las que dan una mucho mejor calidad de vida a los que viven dentro o los que viven a los alrededores.

Cuando hay problemas, conflictos y problemas de pobreza en estos sitios, no tiene que ver con las áreas naturales protegidas, tiene que ver con el abandono del Estado de no atender a estas comunidades. Pero lo mismo pasa dentro de las áreas protegidas que fuera de las áreas protegidas.

Yo creo que se ha podido demostrar que, a través de un proceso de coordinación con los programas de manejo de las áreas naturales protegidas y la coordinación con el resto de las instituciones de gobierno, en donde hay procesos de inversión en estos espacios para el bienestar de la gente, la gente puede resolver sus necesidades en menores superficies y puede conservar con mucho interés el resto de la superficie en donde se encuentran los ecosistemas naturales en buen estado de conservación todavía.

¿Cuál considera que ha sido el mayor desafío en la protección y gestión de las áreas naturales protegidas en México?

Yo creo que el primer desafío y más importante que tuvimos para la gestión de las áreas naturales protegidas en México fue el pasar de áreas naturales protegidas de papel a hacerlas reales, a que cumplieran su objetivo de conservación.

Eso implicó involucrar a las comunidades que, a pesar de que ya tenían un decreto de tiempo atrás, estaban ajenas a ello. Entonces, es un proceso de involucramiento que es complejo.

También el otro gran reto fue construir todos los elementos que requiere una gestión para que se institucionalice. Entonces, había que tener presupuesto, personal e infraestructura, y finalmente no había nada.

La tercera fue que teníamos que tener a la gente en campo; esto no podía ser gente que gestionara las áreas naturales protegidas en la oficina. Entonces, enviar a la gente a campo, gente comprometida y que conociera perfectamente estos ecosistemas.

Y después ha sido mantener el presupuesto y mantener el personal. Abrir los sistemas de gobernanza, tener mecanismos de toma de decisiones, actualizar los programas de manejo.

En algunos sitios funciona muy bien, en otros sitios no funciona bien. No es un problema inherente en sí mismo a la figura del área natural protegida; lo es el no involucramiento del gobierno. Y no solamente del sector ambiental, sino de todos los sectores que tienen que trabajar coordinadamente en estos territorios.

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Desde su perspectiva, ¿cómo puede la ciencia mexicana contribuir hoy a enfrentar los retos ambientales globales, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad?

Sí, la ciencia mexicana tiene muchísimo que aportar, primero, en la pérdida de biodiversidad y en detener la pérdida de biodiversidad, puesto que México es un país megadiverso.

En temas de cambio climático tenemos mucho que hacer en términos de la adaptación, sobre todo porque no somos un país que esté produciendo tantos gases de efecto invernadero, aunque todos tenemos una responsabilidad que jugar allí; es más, en el terreno de la adaptación.

Afortunadamente tenemos grandes equipos en México, en muchas universidades, en la UNAM muchísimos. Tenemos instituciones como la Conabio, como el INEC, que acopian esta información técnica y científica que se genera en las universidades para irlo convirtiendo en las políticas.

Creo que México tiene grandes capacidades para poder tener incidencias muy importantes en ir revirtiendo y mitigando estos problemas.

La Facultad de Ciencias ha sido un espacio fundamental en su formación. ¿Qué papel ha jugado la UNAM en su compromiso con la conservación y la sostenibilidad?

Yo creo que la Facultad de Ciencias de la UNAM en nuestro país fue la pionera en estos temas. Ninguna otra institución del resto de universidades ni de la propia universidad estaba pensando en la conjunción entre conservación y desarrollo, y menos en las comunidades campesinas indígenas.

Eso lo sacamos desde la Facultad de Ciencias. Aquí montamos el primer programa, el programa de aprovechamiento integral de recursos naturales; lo trabajamos en la montaña de Guerrero.

Invitamos a muchos profesores de otras instituciones, pero era difícil que se engancharan en ese momento, y fuimos los profesores de la Facultad de Ciencias quienes empujamos principalmente hacia allá.

Era un tema mal visto en su momento; no había una materia en la facultad que tocara los temas de recursos naturales, y eso se fue abriendo a partir de los años 80.

Ya para ahora, todas las universidades, todas las instituciones de esta universidad tienen algo que ver con la sustentabilidad ambiental, y se convirtió en un proceso de formación de muchísimas generaciones y una capacidad que México hoy tiene como respuesta para enfrentar estos retos.

¿Qué consejo le daría a las y los estudiantes de la Facultad de Ciencias que desean dedicarse a la biología, la ecología o la conservación ambiental?

Yo creo que para todos los estudiantes que estén trabajando sobre estos temas de conservación y de los temas vinculados a la sustentabilidad, tienen varias cosas que estudiar. De veras, fórmense bien, porque en ustedes está la posibilidad de la toma de decisiones a futuro y el tiempo de su formación es este.

Pero además hay que hacerlo con una visión amplia; independientemente de que cada uno se especialice en temas muy específicos que son muy importantes, también hay que tener una visión de conjunto integral sobre la problemática global, nacional y cómo México se inserta en la parte global y lo global, cómo le afecta a nuestro país.

Y a las otras disciplinas, tiene que haber una visión interdisciplinaria y multidisciplinaria, y eso creo que son temas que al inicio hay que aguantar: los diagnósticos duros, pero también hay que entrarle a la cantidad de opciones, las oportunidades y las alternativas que hay para resolver estos problemas, porque estos problemas sí se pueden resolver, están en nuestras manos.

Finalmente, ¿cuál es el mensaje que le gustaría dejar a las nuevas generaciones sobre la importancia de cuidar los ecosistemas y vincular la ciencia con el bienestar social?

Yo creo que es muy importante que todos entendamos que, al ser los seres humanos parte del proceso evolutivo y de la biodiversidad, dependemos absolutamente de los ecosistemas. Bebemos, respiramos y comemos gracias a la biodiversidad, porque somos parte de ese proceso evolutivo.

Si nosotros no cuidamos los ecosistemas y las especies que los componen, los primeros afectados van a ser los seres humanos, pero sobre todo las poblaciones que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Y eso es algo que está hoy en nuestras manos. Podemos hacer los cambios: hay información, hay mucha más de la que estamos utilizando. Se requiere seguir generando información, sin duda; sobre todo se requiere seguir monitoreando para ver si vamos bien o tenemos que hacer ajustes. Todas esas decisiones se tienen que tomar.

Y si ustedes se forman bien, son los que van a tener que tomarlas en los siguientes años, antes de que puedan ocurrir colapsos. Creo que estamos todavía a tiempo y es muy importante una formación sólida de ustedes, y sobre todo su energía para mover al resto de la sociedad, porque ustedes tienen la información y la capacidad de comunicarla, mover al resto de la sociedad para presionar al gobierno a que cumpla con su función de garantizar un derecho al medio ambiente sano y el bienestar de la sociedad.