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Elva Escobar Briones gana el Premio 2026 a la Mentoría de la Sociedad Oceanográfica

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Por Susana Paz

“El MAR —que no es un aspecto físico del Mundo, sino una manera espiritual— tiene
para mi corazón los elementos principales para subordinarse a él”.
Carlos Pellicer

Ciudad Universitaria. CDMX. 23 de enero de 2026.- Por su labor y liderazgo en la formación de generaciones de estudiantes en ciencias oceánicas, así como por impulsar y fomentar un entorno equitativo e inclusivo en el laboratorio y en el mar, la doctora Elva Escobar Briones, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) y profesora en la Facultad de Ciencias (FC) desde hace más de 40 años, ha sido reconocida con el Premio 2026 a la Mentoría de la Sociedad Oceanográfica (TOS Mentoring Award 2026).

El premio otorgado por The Oceanography Society (TOS) reconoce a aquellas personas cuya labor ha tenido un impacto transformador en estudiantes, jóvenes profesionistas al inicio de su carrera y cuyo liderazgo académico ha formado el conocimiento científico para la comunidad oceanográfica mundial.

“La doctora Escobar Briones ejemplifica estos objetivos con décadas de mentoría dedicada, liderazgo visionario y un profundo compromiso con la expansión del acceso a las ciencias oceánicas”, afirma el comunicado de la TOS.  

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha sido pionera en apoyar la formación oceanográfica, en particular en el campo del mar profundo, para estudiantes de todo el país. Durante más de 40 años ha impartido clases, dirigido tesis, asesorado a estudiantes de licenciatura y posgrado en comités tutoriales, además de impulsar a jóvenes profesionistas que inician sus carreras.

Ha asesorado 76 tesistas de pregrado, maestría y doctorado —más del 60% de las cuales son mujeres—, así como más de 150 estudiantes en funciones de asesoría y supervisión. Sus exalumnos se desempeñan actualmente como investigadores, educadores y líderes en Latinoamérica y el mundo.

Es doctora en Oceanografía Biológica por la UNAM, investigadora Titular C del ICML donde realiza investigación en los ecosistemas de mar profundo a bordo de los buques oceanográficos, entre los que se destaca la exploración y descubrimiento de especies nuevas, ecosistemas marinos y la descripción de patrones de diversidad.

A lo largo de su trayectoria y a través de más de 45 expediciones oceanográficas, muchas de ellas como científica principal, ha creado oportunidades para que estudiantes universitarios, investigadores en sus inicios de carrera y mujeres participen en la investigación a bordo de buques, logrando así la equidad de género en la participación en cruceros de investigación.

“Estoy muy contenta y ha sido una gran sorpresa recibir esta noticia. Los reconocimientos de la TOS que ha otorgado desde 1997 a 2022 han sido para hombres de instituciones de América del Norte, Europa y Asia. Se ha premiado a siete mujeres, no precisamente con este premio, pero soy la primera de una institución oceanográfica latinoamericana”.

Se trata del primer premio que gana una investigadora de Latinoamérica, de México y de la UNAM.

“Particularmente mi contribución está con los estudiantes de la Facultad de Ciencias, si haces un conteo de estudiantes, el 95 % son alumnos de la Facultad. Es un reconocimiento a estas entidades de la universidad, porque como mentora quiero que los estudiantes tengan acceso a este conocimiento, herramientas e infraestructura”.

Para la investigadora, el premio no es algo individual, sino es para las entidades y personas que la han formado y acompañado. “Porque es la única forma en que he podido extender mi conocimiento y no guardarlo para mí sola en este cubículo, esto es muy importante, que el conocimiento se comparta. A veces hay mucha reticencia con eso, que el conocimiento sea sólo de libros, el llevarles a los jóvenes la experiencia de estar en el mar, el cómo funciona realmente y las dificultades que puede haber para coordinar una salida al mar y todas las vicisitudes que puede haber. Eso llevarlo al salón de clase me parece que vuelve a la mentoría una actividad única”.

Además, al seleccionar a la doctora Elva Escobar, la Sociedad de Oceanografía no sólo reconoce a una mentora cuya influencia abarca generaciones, sino que su liderazgo ha ayudado a desplazar el centro de la capacidad oceanográfica hacia América Latina y su carrera sirve de modelo de cómo la mentoría, la equidad y la excelencia científica juntas pueden dar forma al futuro de las ciencias oceánicas, según afirma el comunicado.

 

El océano es nuestro mar exterior

Elva Escobar recuerda el mar de Veracruz que visitaba cuando era niña por parte de su  familia paterna. Desde entonces le atraía de una manera distinta, aunque al principio quería estudiar artes plásticas.

“Mi madre me dijo, elige algo que, aunque te tengas que levantar a las dos de la mañana, te va a dar satisfacción, algo que te haga sentir que no pasa el tiempo”. Sus padres se dedicaban a la ciencia. Y después de la secundaria supo que quería estudiar el océano.

“A los estudiantes les digo que elijan dedicarse a algo que los haga feliz, que los llene (...) La ciencia no está labrada en piedra, es muy flexible porque permite cuestionarnos a nosotros mismos, cuestionar hipótesis y generar conocimiento nuevo. Durante muchos años se dijo que no había nada en el mar profundo, y eso me hizo querer con más ahínco estudiar biología y después un posgrado en ciencias del mar, porque quería ir a algún lugar donde hubiera buques, sumergibles, y conocer el mar profundo”.

Para la investigadora, el dar clase rompe los paradigmas que hay sobre la gran inequidad que existe sobre el suelo oceánico.

“El océano ha sido un tema principalmente estudiado por los países desarrollados, porque son los que pueden contar con buques oceanográficos y equipos de estado del arte. El que México haya tenido en los años 70 la voluntad de contar con buques de investigación, que llegaron en los años 80, fue por el rector Soberón, que hizo una gran reforma de toda la universidad. Eso hay que reconocerlo y ver ahora las nuevas reformas que hay que hacer para seguir promoviendo la inclusión, la equidad en la generación de conocimiento para el país, y la oceanografía da esa oportunidad con los buques de la universidad “.

Durante décadas, los investigadores principales de las campañas en buques de diversas instituciones han sido hombres, por lo que los premios de la Sociedad Oceanográfica se han dado a hombres, las mujeres científicas son menos y comúnmente han sido participantes.

“Tuve la gran fortuna de estar en la campaña del año 1991 a la polinia nororiental frente a Groenlandia, liderada por una mujer y vi que sí se pueden hacer cambios, y ser parte de esos cambios es muy importante, siempre con respeto, siempre tratando que haya equidad”.

En sus campañas empezaron a ir desde el principio más alumnas, investigadoras jóvenes o profesoras. A bordo del rompehielos aprendió actividades y habilidades que en los barcos de México no dejaban realizar a las mujeres. Por eso, al regresar ya sabía cómo funcionaban muchas cosas y empezó a implementar otra forma de cómo muestrear, trabajar a bordo y retransmitir a las nuevas generaciones.

Su primer viaje fue en 1990 con colegas del IFREMER en el submarino francés Nautilus que le permitió observar de forma directa y estudiar la fauna del fondo marino del Golfo de California.

“Para mí fue muy impresionante estar ocho horas en la esfera, a 2 mil 300 metros y conocer lo que es la oscuridad absoluta y la vida adaptada a vivir permanentemente bajo condiciones de elevada presión y baja temperatura, creo que esa es la campaña en la que reconocí que iba por el rumbo correcto”.

Elva Escobar tiene una voz que evoca un murmullo suave de olas. Después de estudiar, investigar, explorar, vivir y conocer el mar durante gran parte de su vida lo define así:

“El océano es nuestro mar exterior, porque nuestro océano interior lo tuvimos cuando nos desarrollamos en el vientre materno, es una relación personal y es necesario hacer las paces entre los dos océanos, especialmente del externo de donde dependemos para seguir viviendo”.

Para ella es necesario recordar siempre que la vida en este planeta, la diversidad biológica que existe, la tenemos porque existe un océano, el cual ha dado una estabilidad al planeta para que la vida evolucione y se diversifique.

“Somos parte de esa vida y naturaleza que hay en el planeta, (...) El  sentido que tiene el océano es volver a reencontrarte con él, hacer las paces con quien te dio la vida, porque somos parte del planeta. El mar me atrae; hay estructuras en su superficie que son asombrosas. Lo que hago realmente es fascinante, siempre me deja perpleja, pensando miles de cosas, meditando, me embebe, me atrae”.

La premiación se realizará en febrero en el Desayuno de Honor de la TOS, durante la Reunión de Ciencias Oceánicas en Glasgow, Escocia. La semana previa, Elva Escobar estará trabajando con colegas de todo el mundo unos días antes en la misma localidad para analizar la suma de impactos al océano y configurar una visión multigeneracional con propuestas para enfrentar los embates que incluyen al cambio climático. 

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