Leonardo Solís, estudiante de Física de Ciencias primer lugar del Quantum Hackathon Latam 2025
Por Jonathan Zamacona
Leonardo Solís, estudiante de noveno semestre de la Licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, vivió una de las experiencias más intensas y enriquecedoras de su trayectoria académica: formar parte del equipo ganador del Quantum Hackathon Latam 2025, realizado en Montevideo, Uruguay.
Su camino comenzó con una convocatoria vista en redes sociales y terminó con un proyecto que redujo a cero el uso de diésel en microredes, combinando soluciones clásicas y cuánticas. Hoy nos comparte cómo vivió este reto internacional, qué aprendizajes le dejó y por qué invita a más estudiantes a lanzarse a estas oportunidades.
Ciencias (C).- ¿Cómo fue tu experiencia participando en el Quantum Hackathon Latam 2025 y qué significó para ti formar parte del equipo ganador?
Leonardo Solís (LS).- Fue una experiencia increíble. Viajar por varios países de Latinoamérica y conocer Uruguay fue, sin duda, de lo más grato del proceso. Pero lo más enriquecedor fue trabajar con personas de toda la región y constatar que hay muchísimo talento en Latinoamérica.
Formar parte del equipo ganador fue un sueño. Sinceramente no lo esperábamos; nos tomó por sorpresa. Todas las desveladas y el esfuerzo valieron completamente la pena.
C.- ¿Podrías contarnos un poco sobre el reto que resolvieron y cuál fue tu papel dentro del equipo?
LS.- El reto se llamaba optimización de microredes. Básicamente, se trata de decidir cómo distribuir energía en pequeñas redes eléctricas considerando múltiples objetivos: buscar la energía más barata, la más limpia, cuidar la integridad de las líneas, entre otros factores. Es un problema de optimización múltiple, porque varios objetivos se contradicen entre sí.
Mi rol fue el de investigación científica. Propuse dos papers recientes —uno con solución cuántica y otro con solución clásica— que se convirtieron en la base de nuestro proyecto. El reto fue combinarlos, ‘pegarlos’ de manera coherente… y funcionó: logramos reducir a cero el uso de diésel, bajamos costos y nuestro algoritmo corrió exitosamente en simulación.
C.- ¿Qué habilidades o conocimientos de tu formación en Física en la UNAM consideras que te ayudaron más durante el hackathon?
LS.- Saber mecánica cuántica fue clave. En la licenciatura llevamos dos cursos fundamentales que te dan una comprensión profunda de los fenómenos cuánticos. Para aprender computación cuántica necesitas esa intuición sobre la “extrañeza” de lo cuántico; sin ella es muy difícil entender los algoritmos.
También destacaría las habilidades analíticas que desarrollamos en la carrera. El programa académico te exige resolver problemas difíciles todos los días, y eso te prepara para enfrentar retos complejos como los del hackathon.
C.- Este evento reunió a participantes de toda Latinoamérica. ¿Qué aprendiste del trabajo colaborativo internacional en ciencia y tecnología cuántica?
LS.- Es desafiante, porque no solo comparas formaciones académicas, sino perspectivas de trabajo. Hay quien quiere priorizar el tiempo, otros la investigación profunda. Llegar a consensos no siempre es fácil. Pero al final, con personas de Ecuador, Perú, Argentina, Panamá, Uruguay o Brasil me di cuenta de que compartimos un mismo espíritu. Trabajar con un equipo tan brillante fue un verdadero placer.
C.- ¿Cómo ves el futuro de la computación cuántica y qué oportunidades crees que puede ofrecer a jóvenes científic@s como tú?
LS.- Es un campo muy emocionante, lleno de oportunidades y aún muy nuevo. Pero creo que lo que más se necesita hoy son científicos capaces de distinguir con objetividad qué sí puede hacer la computación cuántica y qué no. Es fundamental entender sus limitaciones y sus usos reales.
El panorama es prometedor, pero siempre debemos mantener un escepticismo sano.
C.- ¿Qué fue lo más desafiante del concurso y cómo lo superaron como equipo?
Lo más complicado fue encontrar un problema que realmente necesitara de computación cuántica. Algunos equipos lograron soluciones cuánticas eficientes, pero la ventaja cuántica era mínima.
Nosotros pasamos tiempo identificando un problema donde esa ventaja fuera decisiva. Llegar a ese consenso fue difícil, y luego convertir esa solución en algo escalable y robusto también representó un reto.
C.- ¿Qué mensaje le darías a tus compañer@s de la Facultad que desean participar en eventos científicos o tecnológicos de este nivel?
LS.- Que se avienten. Son experiencias increíbles. Yo no hubiera podido ir sin el apoyo de la Facultad, y gracias a ello conocí países como Perú, Brasil y Uruguay. Además, al ganar el concurso, ahora tenemos la posibilidad de asistir a más eventos: la siguiente edición será en Costa Rica y después en Abu Dhabi.
No desaprovechen las oportunidades que les brinda la Facultad. De verdad pueden cambiar su vida.